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3 min de lecturaHera Web

Diseño web para restaurantes: lo que de verdad hace que reserven

La carta, el teléfono y las fotos deciden si alguien reserva o sigue buscando. Cómo ordenar una web de restaurante para que trabaje a tu favor.

Un restaurante no necesita una web bonita. Necesita una web que convierta a alguien con hambre, mirando el móvil en la calle, en una reserva confirmada para esta noche. Son cosas distintas, y la diferencia se nota en la caja.

Llevamos tiempo mirando cómo se comportan esas visitas. Casi siempre buscan tres cosas, en este orden, y casi siempre las encuentran mal.

Lo primero que busca todo el mundo: la carta

La carta es la página más visitada de cualquier web de restaurante, por delante de la portada. Y es donde se cometen los dos errores más caros:

  • La carta en PDF. Obliga a descargar un archivo, hacer zoom y mover la pantalla con dos dedos. En un móvil es incómodo y muchas personas abandonan ahí mismo.
  • La carta desactualizada. Si los precios no coinciden con los de la mesa, empiezas la comida dando explicaciones.

La carta tiene que ser una página normal de la web, con su texto seleccionable, sus precios y sus alérgenos. Se lee de un vistazo, se comparte por WhatsApp y Google puede indexarla. Eso último importa más de lo que parece: mucha gente busca directamente "arroz negro" y el nombre de su pueblo.

Lo segundo: reservar sin fricción

Cada paso que pones entre la intención y la reserva te cuesta reservas. Un formulario de ocho campos convierte mucho peor que un botón que abre WhatsApp con el mensaje ya escrito.

Si alguien tiene que rellenar su apellido y su código postal para pedir mesa para dos, vas a perder la mitad de esas mesas.

Lo que mejor funciona, por este orden:

  1. Un botón fijo de reserva, visible mientras se hace scroll.
  2. Teléfono pulsable, que llame al tocarlo. Parece obvio y falla constantemente.
  3. Horario real y actualizado, incluido el día de cierre.

Lo tercero: las fotos

Las fotos de banco de imágenes se reconocen al instante y restan credibilidad. Una foto mediocre de tu plato real vende más que una foto perfecta de un plato que no es tuyo.

Tres consejos que no cuestan dinero:

  • Luz natural, cerca de una ventana y sin flash.
  • El plato como lo sirves, no un montaje imposible.
  • Fotos del local vacío, a plena luz: la gente quiere saber dónde va a sentarse.

La velocidad también es diseño

Una web de restaurante se abre casi siempre con datos móviles, a veces con mala cobertura. Si tarda cuatro segundos en cargar, buena parte de las visitas se va antes de ver nada.

Las imágenes pesadas son la causa casi siempre. Una foto de plato de 4 MB directa de la cámara es un error que se paga en visitas perdidas, y se arregla en un minuto.

Lo mínimo indispensable

Si solo puedes arreglar cuatro cosas, que sean estas:

  1. Carta en HTML, actualizada y con precios.
  2. Botón de reserva visible en todo momento.
  3. Teléfono que llame al pulsarlo.
  4. Horario correcto, también en tu ficha de Google.

Con eso ya estás por delante de la mayoría de tu competencia. Todo lo demás (las animaciones, el vídeo de la portada, la historia del chef) viene después y solo suma cuando lo básico ya funciona.